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LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS HOY
Es importante
para el que desee profundizar en el documento, el método que se plantea: ver,
juzgar y actuar, con respecto a la luz de la providencia, según Jesucristo y
desde la Iglesia. Método que no es nuevo, pues el Papa Juan pablo II en su
discurso a los Jóvenes Chilenos en la Jornada Mundial de la Juventud de ese
país propone: “asumid vuestras
responsabilidades, estad dispuestos animados por la fe del Señor a dar razón de
vuestra esperanza, vuestra mirada atenta al mundo y a las realidades sociales,
así como vuestro sentido crítico que os ha de llevar a analizar, valorar
juiciosamente las condiciones actuales, y no se puede agotar las simple
denuncia de los males existentes, en vuestra mente joven, ha de nacer e ir
tomando forma, propuestas de soluciones incluso audaces, no solo compatibles
con vuestra fe si no también exigidas por ella”, con lo que puede ser
estudiadas las luces y sombras de
nuestro tiempo, dando las soluciones a las cuales hace referencia el Papa
Beato.
Sin embargo, el
documento plantea postulados de vital importancia para los que deseen asumir el
reto, complementando el método que se plantea. Entre ellos esta que: 1. Se debe
seguir acogiendo el don de la fe, llegando a ser discípulos de Dios, por lo que
se adquiere la plenitud extraordinaria, ella es, ver El rostro de Dios teniendo
en cuenta que la forma más pura de hacerlo es actuar según la razón de ser de
esta Iglesia que son los pobres y necesitados. 2. Que sin Dios toda realidad se
convierte en un enigma indescifrable, pues si no hay camino, no hay verdad. 3.
Que nos ama con inmenso amor, y que con él, estamos llamados a ser instrumentos
del Reino de vida, justicia y paz, reino que se nos es propuesto, y al que si
no estamos vestidos con traje de humildad y de pobreza, no seremos ni
instrumentos, ni mucho menos podremos hacer parte de él, pues llamo a buenos y malos, y no llegaron todos los que
Él llamó. 4. Que la Eucaristía es el alimento substancial de los discípulos y
misioneros, recordando que ser cristiano no es una carga sino un don, asumiendo
el sacrificio como una verdadera vocación llevada con amor y oración. 5. ¿De
que nos vale plantear soluciones si ellas no contienen la buena noticia del
Evangelio a cuantos yacen pidiendo compasión? De nada. Ser profetas de la
palabra y no de desventuras, es otro de los llamados para seguir los pasos de Jesús
adoptando sus actitudes y sabiendo que los pobres son los importantes.
Empieza
pues, ha describirse el título de la primera parte, y es interesante ver cómo,
a pesar de que en nuestro contexto, la Iglesia ha perdido sustancialmente
protagonismo y rol en la política y el gobierno, sigue dando aportes
significativos, que si bien no son ajenos a escritores, politólogos y personas
del común, que opinan en ocasiones sin criterio ni objetividad, son actuales y
difieren de ellos pues siempre están desarrollados a la luz del Evangelio y
teniendo el ser humano como protagonista y más al pobre.
Se tomarán en
cuenta tres aspectos de esta parte: la ciencia y la tecnología relacionada con
la situación personal y familiar, la globalización y la situación económica y
la realidad de la Iglesia actual y que se enfrenta a desafíos impensables en
otras épocas.
La ciencia y la tecnología
son nombradas en el documento, al parecer más con un tinte fatalista que
optimista, pues más son los numerales y apartes en los cuales se “critica” que
los numerales que lo ven como positivos. Los medios masivos de comunicación y
la tecnología, deben hacer parte íntima de la Iglesia, pues no puede ésta
desconocer (y no lo hace), la vertiginosidad con la que avanzan, más bien debe
darse una amplia cabida a éstas de una manera prudente y equilibrada.
Recordemos que no se debe deshumanizar ni despersonalizar la comunicación
humana y sus relaciones, así pues, como al parecer éstas lo hacen, la Iglesia
debe despertar en otro aspecto, y es, entender que se debe antes que atacar,
catequizar (en todo el sentido de la palabra) a los jóvenes y profesionales,
que son quienes más están a merced de ellas, en la buena utilización de las
TICS y cómo por medio de ellas se puede llevar el evangelio a los más pobres y
necesitados. Entonces, la discusión que se debe plantear, no es exclusivamente
si llena o no los vacios de nuestra conciencia, que al parecer son suplidos,
según el documento, por la información transmitida por los medios, y por la
búsqueda indefinida de ella, más bien es cómo la Iglesia debe lograr hacer
entender, que la familia debe ser un lugar impenetrable en su moralidad, por
las banalidades y situaciones superfluas, pues violan su intimidad y
desarrollan una paulatina desunión.
La
globalización, enfatiza Benedicto XVI, debe regirse también por la ética,
poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de
Dios. Sin embargo, y certeza es, (se visualiza en las calles de nuestras
ciudades sin necesidad de grandes estudios etnográficos) que en ella se
siembran perpetuamente procesos promotores de iniquidades e injusticias
múltiples, pues los grandes empresarios, sin hacerlo público, buscan exterminar
gradualmente a los pequeños creativos, que buscan dar empleo y tener una vida
algo digna. Si ellos, tuviesen la conciencia de un Dios misericordioso, y se
percataran de que somos creados a imagen y semejanza de Dios, no en imagen
corporal si no en bondad, tendrían pues un mínimo de consideración y no
estuviesen persiguiendo un lucro inicuo e inmoral, que innegablemente destruye
al ser humano y a su ideal de familia. ¿Dónde está aquella filosofía de la
igualdad para todos y que se deben tener las mismas oportunidades para unos
como para otros, sin distinción alguna? Promulguemos con fervor y ahínco, los sabios
documentos de la Iglesia. Uno de ellos
nos recuerda: el objetivo de la economía es la formación de la riqueza y su
incremento progresivo orientado al desarrollo global del hombre y de la sociedad
en la que se vive y trabaja. ¡Padre Nuestro!
Y, cómo no, la Iglesia
en su sabiduría reconoce algunas de las incongruencias y obscuridades que sigue
teniendo en la estructura, como la falta de testimonio y las ambigüedades de
algunos de sus miembros. Sin embargo, y no para los medios ya nombrados, la
Iglesia sigue llevando luz para las naciones, teniendo como bandera el
Evangelio de Cristo y como objetivo el más pequeño de sus hermanos. Temas como
el interés de la Iglesia por que Cristo que es la vida misma, se conozca y se
conozca su palabra, la religiosidad popular especialmente la piedad eucarística
y devoción mariana, el valor de los sacerdotes y la formación de los próximos,
la valiosa obra evangelizadora, la renovación pastoral, los diferentes
organismos eclesiales y movimientos eclesiales y la liturgia entre otros, nos
muestran como es poca la divulgación de las obras de la verdadera Iglesia
Santa, única y apostólica. Y por ahondar una sola de ellas de forma sutil, se
habla generalmente de hombres pederastas y con desordenes afectivos, que hacen
daño a infantes y a familias enteras (que os perdone Dios), pero no se nombra
misioneros que dan su vida por que otras permanezcan, mujeres dedicadas a
cuidar y dar amor al que sufre en enfermedades violentas, grupos que dan alimento
permanente a los que las grandes entidades y gobiernos no miran porque ni
siquiera aparecen en sus estadísticas y monasterios orantes por la humanidad,
entre otras, que realmente humanizan poco a poco, el sistema que se ha vuelto
en contra del hombre y lo destruye.
LA
VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCIPULOS Y MISIONEROS
¿Placer Vs
servicio y renuncia?, entra de nuevo la necesidad de que la Iglesia despierte,
y empiece a catequizar de una forma más audaz, para que el ser humano hedonista
de este tiempo, se convenza de que el servicio y el desgaste por los demás (los
más necesitados), vale más que el placer mundano, y que es la llave para poder
vivir con el que es Vida, el que ofrece una vida eterna en la que Dios será todo
en todos (Ap 109). Sabiendo que la alegría de la vida del ser humano es,
entonces, la de servir y darse enteramente, es menester propio de las
creaturas, reconocer la grandeza de Dios y sus regalos, y cómo la dignidad del
ser, la familia, el trabajo, la ciencia, la naturaleza, permiten una
integralidad y me hacen ser feliz en el servicio, ellas son el complemento
preciso cuando velan y son congruentes en orden a los aspectos que contempla la
dignidad humana. Así pues, Latinoamérica tiene gran riqueza con respecto a la
vitalidad de la Iglesia, y esto hace, en conjunto con lo anteriormente
nombrado, que los que hemos dicho Si, actuemos con alegría al anunciar al que
vive.
“Los seguidores
de Cristo, deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu” (Ap 152), para
que con “los dones y carismas que El regala”, puede haber una evangelización
efectiva. Es interesante ver como los Obispos relacionan tan estrechamente la
Santidad (vocación del DM) con la acción del Espíritu Santo que es quien ofrece
el encuentro Real con el Maestro, herramienta indispensable para evangelizar el
Reino de vida, pues sin cambio y encuentro personal, ¿qué es lo que voy a
comunicar?: letra muerta. El testimonio de vida es la forma más creativa y
audaz de comunicar el evangelio, y de hecho la más impactante para los que no
saben leer ni analizar documentos doctos. Se enfatiza, en que la santidad es la
vocación del DM, sin embargo, podemos ver entrelineas, como se hace un llamado
a la fidelidad, y el gran ausente en esta parte vocacional: el amor. Se debe
ser testigo de la muerte y de la resurrección de Cristo para que podamos
comprender la magnitud de la palabra amor y el nuevo significado que el Maestro
le dio. En orden a lo expuesto, con el Espíritu Santo debo ser testigo fiel del
amor de Cristo en Santidad, y así llevar la alegría de ser DM recordando que
ser cristiano no es una carga, es un don.
Siguiendo
en la línea de la cristiandad, y en la naturaleza de Cristo, desde el Padre
Nuestro nos ofrece una vida comunitaria que implica esfuerzos y desafíos en las
diferentes clases de vocaciones “ocupacionales” que en la libertad el hombre
escoja, teniendo en cuenta que la mayor y más bella vocación: el amor. Es de
reconocer los esfuerzos inagotables que ha hecho la Iglesia desde su fundación
como católica, para que el evangelio sea conocido y practicado, sin desconocer
las obras de las cuales se habla al principio del documento. Sin embargo, la
conferencia muestra una Iglesia ya desligada (en el buen término de la palabra)
de la Iglesia europea y madura, porque no estar en concordancia con ella y
hacer caso a sus sabios consejos y exhortaciones nos las da para que el
evangelio sea conocido, objetivo principal de la Iglesia, y más a los pobres y
oprimidos por lo actual que se viva en cualquier tiempo. Es de anotar que, para
ser un DM en la alegría de Cristo, según las necesidades actuales de nuestras
regiones, se debe enfatizar en que debe haber como iniciación una experiencia
kerigmática fundante, en la que se perciba y viva el Amor; una vivencia
comunitaria que permita procesos de inclusión basados en la obediencia al
Magisterio y formados en Biblia y
Doctrina que permita que la misión salga al encuentro de los alejados. Esto
asegurará que los católicos, estén fundamentados, y no salgan de la Iglesia,
por vacios “teóricos”, pero ¿por las incongruencias de sus miembros? ¿Qué
hacer? No es cuestión en este momento.
Siguiendo
con los aspectos comunitarios, y haciendo hincapié en que el DM se nutre con el
Pan Eucarístico y la Palabra de Dios, se nos ofrece gratuitamente la Diócesis
como un lugar de comunión en que se deben formar comunidades organizadas y bajo
la reglamentación eclesiástica (con lo que esto conlleva – comunión con la
Iglesia) en los que se propenda por la una evangelización integral de la cual
se ha venido hablando. De estas comunidades que permiten la evangelización,
hacen parte dos sujetos vitales para la evangelización (sin desconocer al
evangelizado): los sacerdotes como DM y animadores de la misión y los laicos. Estos
últimos, siendo “cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo,
que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo” son
agentes activos de la misión, por ende es a ellos con los que con Amor debe
formar la Iglesia (como ya se manifestó) tiene desafíos claros: ayudar a la
transformación de la realidad según los criterios del evangelio y la coherencia
de ser evangelizadores, ganada seguramente y sin temor a equivocarme, gracias
al encuentro Kerigmático constante. Por otra parte, los sacerdotes que tienen
grandes retos, además de muchos otros que no son contemplados en el documento,
sin decir que no existan: 1. El sacerdocio ministerial debe estar al servicio
del sacerdocio común de los fieles que se nos fue dado por el Bautismo, debe
estar inmerso en la cultura actual, dejando de ser ajeno a la realidad y
haciéndose como uno de ellos, para que alcancen la Gracia; el celibato y vida
espiritual intensa y estar llenos de misericordia para confesar con amor y como
Cristo lo hace. Y ¿cómo se unen estos dos sujetos de evangelización? Claro, en
una corresponsabilidad que permita, que uno se apoye con el otro, y en la que
se dé por entendido que el ejercicio ministerial tanto del uno como del otro,
depende en primer orden de la Gracia de Dios y seguidamente del compromiso
misionero en el que está inmersa una interacción que permita la evangelización
efectiva. Ahora bien, es adecuado indagar, si la totalidad de los sacerdotes,
están bajo obediencia del ordinario del lugar y si están llenos de la
Misericordia necesaria para comunicar el mensaje de Cristo tanto a los
misioneros como a los “neoevangelizados”. Pues, llegamos una vez más al tema de
la incongruencia, sin embargo, es menester del laico y función de la Iglesia,
apoyar en oración a dichos ministros que no corresponden a sus funciones, y
seguir con ahincó y fervorosa identidad de católicos, a una misión permanente
que permita cambios en la actualidad y hagan ver que la Iglesia vive por la
Gracia del Creador, del que murió por el mundo y del que lo impulsa a Seguir.
Ahora,
contemplamos en el documento, el punto que quizá, se ha querido llegar desde el
inicio de esta reflexión. Además de la Espiritualidad Trinitaria y de que los
seres humanos somos renovados por la fuerza del Espíritu Santo, se detiene el
documento en la espiritualidad popular, y en ella a los pobres, enfermos y
necesitados, y como María es una maestra
discipular. Es importante, no solo centrarse en el que va a ser misionero, es
entender que el más importante en el oficio misionero es el que esta sediento
de la palabra, sin olvidar en ningún modo que los misioneros deben seguir
alimentándose constantemente. Ahí estamos, de nuevos llamados al amor a los
necesitados, fieles y testigos de la
muerte y la resurrección de Cristo, siendo
santos y antojando por mi testimonio al banquete celestial. Este enseñar y
catequizar de los DM, debe complementar lo que se ha denominado espiritualidad
popular, que tiene un valor profundo en la cultura latinoamericana.
Recordemos
una vez más que desde el numeral 258, nos habla como Dios se revela en los
pobres y opta por ellos encarnándose en la cultura. El pueblo latino ve a Dios
inculturizado que camina en su realidad, y así, la piedad popular, es un modo
de entender un poco más de Dios, de acercarse a su gran divinidad. Así como el
pueblo europeo lo pensó desde un intelecto marcado y positivista, Latinoamérica
lo entiende desde sus realidades (novenas, peregrinaciones, rezos) que sostiene
a la Iglesia y que acerca a los fieles a un atisbo del “cielo”. El documento reconoce el método teológico
diferente como válido, más latino, que se revela en la palabra, en la
tradición, en los pobres y necesitados. Es bello como los obispos no anulan de
ninguna forma la experiencia de los pueblos, más bien las resalta y hace ver
que son anticipación de la liturgia celestial, “recordando que Medellín,
manifiesta que el pobre, el de la espiritualidad popular, es un lugar teológico
y Santo Domingo, sin criticar a Medellín, manifiesta que la nueva
evangelización debe respetar la dignidad de las culturas de los pueblos”. Ahora
Aparecida, respetando lo anterior manifiesta algunos otros puntos que
enriquecen dicha espiritualidad: la Palabra, camino de autentica conversión, la
Eucaristía lugar privilegiado de encuentro con Dios, la reconciliación que me hace
encontrar singularmente con Cristo, la oración personal para poder ser AMIGO DE
CRISTO, en comunidad de la mano de María quien es la Discípula perfecta y Maestra
discipular.
La
iglesia, debe soluciones, y hacer nuevas todas las cosas. Los más necesitados,
están cansados de que los remitan de un estamento a otro, porque nadie sabe de
quién es la responsabilidad. ¿Cómo podemos seguir siendo tan indiferentes al
sufrimiento de los que se pierden del redil? ¿Acaso Jesucristo no manifestó que
el pastor deja a las noventa y nueve por buscar la que no vio rumbo y se salió
de los límites? ¡Despierta Iglesia!, el poder no es lo importante, pues, si lo
ha ido perdiendo es porque Cristo permite todo para el bien de los que lo aman.
Los necesitados gritan pidiendo soluciones, no inmediatistas, buscan soluciones
que cambien el rumbo de nuestras vidas, y quien más que la Sabia Iglesia, que
lleva el mensaje de Jesucristo para solucionarlo. Debemos salir de los vértices
dados desde décadas pasadas, y debemos hablar de una real Nueva Evangelización, que no remita al pobre
a estancias judiciales, más bien que encuentre en la Santa Madre Iglesia, y en
sus ministros, amor y fraternidad, dulzura y calor de un Discípulo de Cristo.
Entonces, ¿ralamente debernos ser solo discípulo y misionero?, ¿no necesitamos
actores activos de esta realidad cruda en incipiente? ¿Necesitamos actores que
no se agoten con la simple denuncia de los males existentes, sino que de
propuestas de soluciones incluso audaces exigidas por la fe? Cada vez que vean
a un discípulo misionero, deben encontrar respuestas dadas a la luz del
Espíritu Santo, y que respondan, no con discursos efímeros y vacios, si no con
verdad y con propuestas que les den herramientas para poder, por si mismos y
también guiados pos ministros, llegar a ver el rostro de Jesús en todas las
personas y ser felices. Se proponen en
estas conclusiones, situaciones reales (más no completas) que aquejan a
Latinoamérica y el Caribe, pero falta una profundización, que con la sabiduría
de los particulares de los lugares, se que se podría lograr. Realmente, y para
las necesidades que aquejan a nuestro continente, no solo se debe ahondar y
profundizar en que tanto debe tener el plan de formación de los Misioneros (sin
demeritar su importancia), más bien, y se reitera, debe haber una propuesta
audaz, clara, estructurada, responsable que haga que los ministros no sigan
siendo incongruentes y que en el rostro del pobre, Veamos al que debemos
servir, a Jesús. Por eso con el Espíritu Santo, para los pobres, testigo fiel
del amor de Cristo en santidad. Esto le corresponde a la Iglesia.
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